A 11 años del caso Nisman: la Justicia va tras los servicios de inteligencia
Se cumplen 11 años de una de las muertes que marcó la historia política y judicial de la Argentina moderna. El 18 de enero de 2015, el fiscal federal Alberto Nisman fue hallado sin vida en el baño de su departamento en las torres Le Parc de Puerto Madero, con un disparo en la cabeza.
Nisman había denunciado días antes a la entonces presidenta Cristina Kirchner por el presunto encubrimiento de los responsables iraníes del atentado a la AMIA (1994) a través de la firma del Memorándum de Entendimiento con Irán. Más de una década después, y aunque la Justicia federal confirma que se trató de un homicidio, el expediente sigue sin autores materiales identificados y lejos de llegar a la etapa de juicio oral.
El fiscal federal Eduardo Taiano, a cargo de la investigación junto al juez Julián Ercolini, mantiene una hipótesis firme: “Nisman fue víctima de un homicidio” y “su muerte estuvo motivada en su labor en la UFI-AMIA”. Bajo esta premisa, la causa se ha reactivado recientemente poniendo el foco en dos frentes: la contaminación de la escena del crimen y el rol de los servicios de inteligencia.

