Caso Érika: dos arrestos que complican aún más al “Militar” Sosa
Las dos detenciones registradas ayer a la madrugada terminaron complicando la situación procesal de Felipe “El Militar” Sosa, el único acusado del crimen de Érika Antonella Álvarez. Los dos aprehendidos, en principio, no tendrían vinculación con el asesinato de la joven, pero podrían estar vinculados por encubrimiento. La decisión de arrestarlos tampoco está ligada a la declaración que realizó Justina Gordillo, la otra imputada en la causa, pero podría terminar favoreciéndola.
Con el correr de los días se van esclareciendo algunos detalles del avance de la pesquisa que dirige Pedro Gallo y que llevan adelante los investigadores del Equipo Científico Fiscal y Homicidios, al mando de los comisarios Susana Monteros, Diego Bernachi y Miguel Carabajal.
El primer dato que se confirmó es que Érika llegó a la casa de Sosa pasadas las tres de la mañana en un Uber, y no a las 21.30 con “El Militar” en su moto, como se pensaba en un primer momento. Gallo corroboró esa información con el reporte que le envió la empresa y con la entrevista que le hizo al chofer del auto.
En base a ese testimonio, los pesquisas establecieron que Érika fue asesinada entre las cuatro y las siete de la mañana. Luego, se estima que, entre las 8 y las 15 del miércoles 7, el imputado, con la colaboración de otras personas, eliminó el cuerpo en un descampado de Manantial Sur. Hasta las 21 horas, habría desplegado una serie de maniobras para tratar de lograr la impunidad.
Los sospechosos
Los investigadores sabían que Sosa había pedido ayuda el 7 de enero. Eso se desprendió del movimiento de las personas que hubo ese día en la vivienda de Santo Domingo al 1.100. El primero en llegar habría sido Nicolás Augusto Navarro Flores, uno de sus amigos más cercanos y que, según confirmaron sus allegados, también tendría problemas de adicciones. No sólo lo detectaron por la llamada que recibió, sino que además fue captado por las cámaras de seguridad junto a Sosa.
El sospechoso, que será defendido por Patricio Char, fue señalado por Gordillo en su declaración. La imputada dijo que ella lo había visto en la casa del imputado el miércoles por la noche. “Se preparó un pancho, lo comió y después se retiró porque había dicho que estaba apurado porque su hija estaba en su casa”, indicó.
Jorge “Chicho” Díaz es otro de los que estuvo en la vivienda donde se registró el crimen. Según declaró un ejecutivo de la empresa de Sosa, era la persona de la firma que tenía la mayor cercanía con el acusado. Confirmó que esa mañana, al ser mecánico de motos, fue autorizado a trasladarse hasta la casa del “Militar” para atender un problema que tenía la KTM del imputado y que, en realidad, había levantado el celular que sería de la víctima.
Gordillo también declaró que el único imputado en la causa le entregó un celular rosa que tenía la pantalla rota. Los familiares de Érika, según informó su representante legal Carlos Garmendia, dijeron que no era de ese color y que estaba totalmente sano.
Detenciones
Con todos esos elementos, el fiscal Gallo solicitó la detención de ambos sospechosos. El juez Alejandro Tomás firmó la autorización. Personal del ECIF, con el apoyo del personal de Homicidios, detuvo a Díaz en su casa ubicada en el barrio Alejandro Heredia. Navarro Flores, en cambio, fue arrestado después de una persecución que se inició en Chiclana primera cuadra y terminó en La Rioja al 100. Al parecer, este sospechoso tenía todo preparado para huir.
Por la tarde, se realizaron otros dos allanamientos. Los pesquisas se presentaron en un domicilio en Los Chañaritos (lugar donde también reside Díaz) y en un edificio de Mate de Luna al 2.200 en el que también viviría Navarro Flores.
Hoy se realizará la audiencia en la que el fiscal Gallo acusará formalmente a los nuevos detenidos. Hasta aquí, según confiaron fuentes judiciales, serían acusados únicamente por encubrimiento.
Hasta aquí, Érika habría sido asesinada por Sosa, en una situación generada por excesos en el consumo de estupefacientes. Si bien es cierto que “El Militar” habría organizado encuentros sexuales grupales en los que se consumían estupefacientes, no hay indicios concretos de que esa noche se haya realizado uno.
Lo que dejó al descubierto esta muerte es otra cuestión. La familia de la víctima y Gordillo informaron que el imputado se dedicaba a la venta de éxtasis en fiestas electrónicas.
La ex pareja de Sosa también mencionó a otras 15 personas que estaban vinculadas al acusado de la muerte. Entre ellos aparecen:
Fernando Etionot: abogado de confianza de Sosa que colabora con las cuestiones laborales de las empresas del “Militar”. El profesional se comunicó ayer con LA GACETA para confirmar esa versión. También dijo que le dio consejos al imputado de homicidio, pero que no puede informar con detalles porque violaría el secreto profesional.
Jesús Luna: el vecino con el que el acusado habría intentado hablar para que asistiera a la mujer que tuvo problemas de salud en su domicilio.
Pablo: según la secretaria judicial, es el dueño de la concesionaria de motos con el que negoció la compra del rodado que el acusado del crimen de Érika utilizó para irse a Buenos Aires.
Miguel Tarascio: empresario de Lules que tendría problemas de adicción.
“Monkey”: un compañero de encierro en la comisaría de Yerba Buena de Sosa con el que seguía teniendo contacto.
Marcelo Manca: responsable de un taller de una de las empresas de Sosa. Es hijo de Cecilia, una ex novia del imputado con la que habría salido./LaGaceta

