Septiembre Amarillo: por qué hablar de suicidio puede ayudar a detectar una crisis a tiempo

Septiembre Amarillo: por qué hablar de suicidio puede ayudar a detectar una crisis a tiempo
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Hablar de suicidio de manera responsable es una de las principales herramientas de prevención. En 2003, la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP), en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), impulsó el 10 de septiembre como el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha destinada a generar conciencia sobre y reducir el estigma.

Durante todo el mes, se multiplican las iniciativas de sensibilización que dan forma a “Septiembre Amarillo”, una campaña que busca llevar la conversación a distintos espacios y poner el foco en la escucha, el acompañamiento y el acceso a la atención temprana. En ese contexto, la cinta amarilla como símbolo de prevención también se convirtió en una oportunidad para que organismos públicos, instituciones educativas, organizaciones y comunidades desarrollen dinámicas para visibilizar recursos de ayuda.

“Prevenir es estar antes, darse cuenta, estar atentos tanto a los propios procesos internos como a lo que observamos en otros”, explicó María Fernanda Azcoitía, directora del Centro de Asistencia al Suicida (CAS). La especialista aseguró que, en la actualidad se habla mucho más del tema: “Históricamente había una negación social, casi como que, si no se habla de algo, ese algo no existe”.

La especialista sostuvo que dialogar sobre el suicidio es una de las herramientas clave para detectar con anticipación una posible crisis y darle a la persona que está pasando por eso, los medios para ser asistido. “Es muy importante hablar de prevención ya que es importante estar informados, justamente alrededor del suicidio existen muchos mitos que obstaculizan dicha prevención. Una conversación responsable sobre el tema clarifica, ayuda a tomar conciencia, ilumina muchos aspectos que son desconocidos”, indicó.

Azcoitía señaló la importancia de derribar los tabúes sobre el tema, para potenciar los espacios de escucha y acompañamiento: “Uno de los mitos más frecuentes es que si hablamos de suicidio incitamos a las personas a realizarlo, y es justamente todo lo contrario, es la oportunidad de no sentirse solo, de no pensar que sos el único que esta pasando por una crisis de tal magnitud, de encontrar alternativas de salida al sufrimiento psicológico que las personas sienten”.

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Las cifras que muestran por qué la prevención es urgente
La importancia de reforzar la prevención también aparece en los últimos registros oficiales. En 2025 se registraron 5209 suicidios en la Argentina, según el Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) del Ministerio de Seguridad Nacional, frente a los 4249 casos contabilizados en 2024. La tasa pasó de 9,7 a 11,8 casos cada 100.000 habitantes, lo que representa un aumento del 22% en un año.

El monitoreo, que comenzó hace casi una década, presentó una totalidad de 3304 casos y una tasa de 8,2 en el 2017. Ocho años después, la cantidad de víctimas llegó a un 57,7% más que al comienzo de ese período, mientras que la tasa aumentó un 43,9%.

Esa alza, según un informe del Observatorio de Política Criminal, indica que el suicidio es actualmente la principal causa de muerte en jóvenes de entre 15 a 34 años en la Argentina. Los datos también ubican a la Argentina entre los países de Sudamérica con mayores tasas de suicidio. De acuerdo al mismo informe, en 2025 el país quedó tercero en la región, detrás de Uruguay y Chile.

Frente a este escenario, la prevención no se limita a intervenir cuando aparece una situación de crisis: también implica mejorar la detección temprana, fortalecer los sistemas de atención y contar con información que permita anticiparse. Desde el Ministerio de Salud explicaron a TN que uno de los principales desafíos para atender a esta problemática es contar con información para reconocer dónde se presentan los mayores riesgos y orientar los recursos ahí. “Desde abril de 2023, los intentos de suicidio son eventos de notificación obligatoria al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS 2.0). Esto permite mejorar progresivamente la calidad del dato, conocer la magnitud y las características del problema y evaluar las intervenciones”, indicaron.

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Desde la cartera sanitaria remarcaron que la prevención requiere detectar las situaciones de riesgo lo antes posible y garantizar que quienes atraviesan una crisis puedan acceder y sostener la atención, especialmente después de un intento de suicidio. En el caso de adolescentes y jóvenes, esa tarea también excede al sistema de salud. Cuando se da esa situación, explicaron que es necesario coordinar el trabajo con otros ámbitos en los que pueden detectarse tempranamente una posible crisis, como lo es el área educativa, para que cada organismo pueda intervenir desde su sector y exista una respuesta coordinada cuando sea necesario.

Pedir ayuda también es parte de la prevención
La prevención también se construye a partir de los espacios de escucha disponibles. Uno de ellos es la línea 135 del Centro de Asistencia al Suicida, que brinda acompañamiento gratuito y confidencial. Sobre esto, Azcoitía explicó que en los últimos años se registró un “aumento considerable de los llamados a la línea”. Según consignó, observaron una mayor presencia de personas con problemas de salud mental crónicos. A esto se suman las dificultades que algunas personas encuentran para sostener sus tratamientos “sea por desborde del sistema de salud o sea por características propias de la patología”.

La demanda, sostuvo, refuerza la importancia de que existan espacios donde una persona pueda ser escuchada antes de que la situación se convierta en una emergencia: “El suicidio, además de multicausal, nunca se produce de un momento para otro”. En muchos casos, además, quienes primero pueden advertir que algo cambió no son profesionales de la salud, sino familiares, amigos, compañeros de estudio o de trabajo.

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Estar cerca, escuchar sin juzgar y acompañar en la búsqueda de ayuda son algunas de las formas de intervenir tempranamente. Para la especialista, la prevención empieza justamente allí: en prestar atención a lo que le ocurre a uno mismo y también a quienes forman parte del entorno cotidiano.

En esa línea, las campañas de sensibilización como “Septiembre Amarillo”, no se limitan a los servicios de salud, sino que llevan la conversación a escuelas, organizaciones, redes sociales y espacios comunitarios, con actividades destinadas a reducir el estigma y acercar información sobre cómo pedir ayuda.

Las herramientas proporcionadas, explicó el Ministerio de Salud, pueden ayudar a que una persona se anime a pedir asistencia y conozca dónde encontrarla. Sin embargo, remarcaron que “una campaña por sí sola no reemplaza una política sanitaria”. En cambio, la concientización debe acompañarse por la capacitación de equipos que intervienen frente a las situaciones de riesgo y el acceso oportuno a la atención.

Hablar del suicidio, entonces, no significa buscar una única explicación ni esperar a que aparezca una crisis para intervenir. Significa reconocer las señales, habilitar espacios de escucha, acompañar y facilitar el acceso a la ayuda cuando sea necesario. En definitiva, como resumió Azcoitía, prevenir es “estar antes”.

Suicidio: dónde pedir ayuda
Si vos o alguien que conocés está atravesando una situación de riesgo, es importante buscar ayuda y no atravesar el momento en soledad.

  • La línea nacional 0800-999-0091 brinda Orientación y Apoyo en la Urgencia de Salud Mental de manera gratuita y confidencial, las 24 horas, los 365 días del año.
  • También está disponible la Línea 135 del Centro de Asistencia al Suicida.
  • Ante una emergencia inmediata, se recomienda acudir a la guardia de un hospital o servicio de emergencias.
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