El Senado trata la Ley de Biocombustibles: qué reformas piden los sucroalcoholeros
La industria sucroalcoholera tiene sus ojos puestos en el Congreso de la Nación. Con algunos cambios menores, la comisión de Labor Parlamentaria de la Cámara Alta incluyó en la sesión prevista para hoy el tratamiento del proyecto de Ley de Biocombustibles, elaborado, entre otros, por la presidenta del bloque libertario, Patricia Bullrich. La reforma busca la ampliación del corte de bioetanol del 12% al 15%, porcentaje del que se reservará un 6% para el bioetanol de caña, un 6% para el bioetanol de maíz y el restante 3% como producto de la competencia. Ninguna empresa podrá tener más del 20% del mercado, para garantizar condiciones de participación.
Las Uniones Industriales de las 10 provincias del Norte Grande (Uninor) consideran que está agotado el régimen que rige al sector desde hace años y que el consenso alcanzado en torno al proyecto que tiene despacho de comisiones de Energía y Minería y de Presupuesto y Hacienda del Senado, interpreta las necesidades normativas que permitirán fortalecer la producción nacional, sustituir importaciones, generar empleo e impulsar una política energética moderna, federal y sustentable.
Según Uninor, la iniciativa que llegará al recinto significa un cambio profundo de la normativa actual y es una oportunidad estratégica para consolidar una política energética moderna, federal y orientada al crecimiento productivo, la generación de empleo y el desarrollo sustentable del país. El aprovechamiento industrial de la caña de azúcar, el maíz, la soja, la madera y otras materias prima que se producen en la región, es decir, el agregado de valor en origen es fundamental para darle competitividad a una producción que, de otra manera, sólo encuentra la muralla del costo de la distancia para acceder a los mercados más demandantes y a los puertos.
Cadenas productivas
“La transformación de materias primas en energía no sólo fortalece a las cadenas productivas y genera actividad económica en la región, sino que también es un gran beneficio para el país porque ahorra divisas al sustituir combustibles y aditivos importados; para el ambiente, porque el uso de combustibles renovables y de baja intensidad de carbono es una contribución central en la lucha contra el cambio climático; y es favorable para el consumidor porque son combustibles competitivos”, puntualizaron los industriales del Norte Grande.

