La Casa Rosada afronta una semana clave en el Congreso, mientras busca acercar posiciones con los gobernadores por las PASO
Los tiempos se le han acortado al Gobierno mucho más de lo que había imaginado. Octubre es el mes elegido por Javier Milei para cerrar acuerdos y tratar leyes fundamentales de cara al año electoral.
Por lo pronto, el Presidente quiere que la señal que dio junto a 13 gobernadores en Francia se transforme en votos a la hora de levantar la mano para respaldar a la Casa Rosada en el Congreso.
Uno de los participantes de la Argentina Week en París explicó que “no hay que pensar que el viaje y la foto con Milei significan un alineamiento automático de las provincias con el Gobierno”.

En realidad, todo forma parte de una delicada negociación en la que los gobernadores buscan el oxígeno que sus territorios necesitan para afrontar disímiles realidades económicas y garantizar un año electoral que desemboque en la continuidad de sus gestiones.
El problema radica en que los gobernadores, aliados fijos y circunstanciales, desconfían de la Casa Rosada y de sus promesas. Desde el poder central se les pide que primero ayuden en el Congreso y que luego cierren acuerdos políticos en cada una de las provincias.
Ya se quemaron con leche durante la gestión de Guillermo Francos como ministro del Interior y jefe de Gabinete y no quieren repetir esa experiencia con Diego Santilli, quien no deja pasar una semana sin reunirse con dos o tres gobernadores.
Por las dudas, los caciques provinciales ya desempolvaron una vieja receta de la política. Veinte de las 24 provincias parecen decididas a desdoblar las elecciones para no quedar condicionadas en las reelecciones locales por el destino de Milei.
Uno de los problemas radica en la división que existe dentro del gobierno nacional sobre la conveniencia de cerrar acuerdos políticos para las elecciones presidenciales del año próximo.
Santilli, el asesor estrella Santiago Caputo y la senadora Patricia Bullrich son partidarios de buscar acuerdos o alianzas en todo el país que faciliten el camino hacia la reelección de Milei.
De la otra vereda están quienes quieren mantener la pureza de La Libertad Avanza: Karina Milei y los primos Martín y Lule Menem.
Quizás por esa razón, Martín Menem puso en duda la estrategia acuerdista. Dijo en Tigre que “sería más fácil cerrar acuerdos con cuanto gobernante se nos cruza”, pero se preguntó: “¿Queremos ganar una elección o queremos un país para los próximos 40 años?”.
Karina Milei no lo podría haber dicho mejor. Menem es un fiel seguidor de los principios de “El Jefe”.
Con un pie en cada plato está el ministro Luis Caputo, quien, si bien es más mileísta que el propio Presidente, al igual que el canciller Pablo Quirno, es consciente de que las cosas no están saliendo como imaginaron en la microeconomía.
No hay que esperar la panacea para 2027 y eso puede afectar el proceso electoral. Caputo sabe que en el exterior empiezan a mostrar dudas sobre la efectividad de su política económica.
Mientras tanto, Bullrich es la única que se atreve a hacer públicas sus advertencias al Gobierno sobre las cuestiones que considera que se deben corregir, empezando por la necesidad de que los argentinos tengan mejores condiciones de vida. Nada especial. Solo lo que se les prometió en campaña.
Se trata de lograr mejoras considerables en la creación de empleo, la recuperación de los salarios y el aumento del consumo.
Pero Bullrich también marcó diferencias sobre otras cuestiones, como discapacidad, la ley de tierras, la aprobación de pliegos de jueces y fiscales, la creación del Consejo de Seguridad Nacional —incluido en el megaproyecto de Malvinas— y el presupuesto para el año próximo.
Sobre esta última cuestión, la senadora quiere buscar consensos entre el Gobierno y la oposición para no poner en riesgo la aprobación de la ley de leyes.
Desde el oficialismo reconocen problemas para su rápido tratamiento, a raíz de los cuestionamientos de la oposición, y ya se está pensando en prorrogar las sesiones ordinarias en diciembre para no convocar a extraordinarias en el Congreso.
Para colmo, Bullrich parece cómoda coqueteando con una supuesta candidatura presidencial para el caso de que se complique la reelección de Milei por la situación económica de la Argentina.
El círculo rojo de los principales empresarios del país está interesado en saber hasta qué punto Bullrich estaría dispuesta a dar ese paso, ya que Milei jamás le daría una interna.
Su paso por el coloquio de IDEA, en Mar del Plata, fue la mejor expresión. Allí Bullrich habló de la necesidad de recuperar la industria, la construcción y el comercio como pilares para la creación de empleo, salarios y consumo.
Ante la desmarcación constante de la senadora frente a las cuestiones que no le gustan y el crecimiento de su imagen en las encuestas, Milei hizo lo que tenía que hacer: contener a Bullrich y asegurarse de que no saque los pies del plato.
Además, busca evitar que se profundicen las diferencias que mantiene con su hermana Karina.
Por eso la llamó a la residencia de Olivos y estuvo reunido con ella durante más de dos horas y media. Aunque Bullrich se ocupó de aclarar en las redes que “hablamos de todo lo que vengo planteando, con total sinceridad”.
Milei necesita tener a todos los legisladores, libertarios y aliados, bien alineados en ambas cámaras del Congreso.
Bullrich es de vital importancia para buscar los votos que faltan en el Senado para suspender las PASO, más allá de lo que ella misma piensa sobre la necesidad de celebrar internas.
Milei quiere que octubre sea el mes de las definiciones, porque también el oficialismo prepara una megasesión en la Cámara de Diputados para el miércoles 21.
La idea es bloquear la sesión que la oposición dura, encarnada en el kirchnerismo y el peronismo no dialoguista, intenta desarrollar el próximo jueves 15.
Luego de que la Corte Suprema de Justicia repusiera la ley que limita la venta de tierras a extranjeros, el Gobierno trabaja para que la oposición no consiga quórum ese día para voltear el megadecreto de necesidad y urgencia (DNU) 70 de 2023, que legisla sobre muchas otras cuestiones, sobre todo económicas, comerciales y laborales.
En la megasesión del 21, el Gobierno quiere tratar, además de la reimplantación del límite del 15% para la compra de tierras por parte de extranjeros, cuestiones que son bandera de la oposición, como la ley de discapacidad, la ayuda para los endeudados y el controvertido proyecto sobre Defensa de la Soberanía Nacional, con la creación de un Consejo de Seguridad Interior.
Está claro que Milei busca tener la casa en orden para la llegada del Papa a la Argentina.
La multitudinaria peregrinación a Luján y los últimos mensajes del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, dejaron en claro que nada que afecte a la vida de los argentinos podrá ser colocado debajo de la alfombra mientras León XIV pise estas tierras.

