Milei y los gobernadores entran en dos semanas decisivas para definir el futuro de las PASO

Milei y los gobernadores entran en dos semanas decisivas para definir el futuro de las PASO
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Javier Milei está exultante por haber vencido a la oposición en la Cámara de Diputados en su intento por voltear el megadecreto de necesidad y urgencia del inicio de su gestión. Su caída hubiese sido un grave golpe para el gobierno.

Ese entusiasmo lo lleva a encarar con optimismo la super sesión prevista para el próximo miércoles, que será una verdadera pulseada con el kirchnerimo y el peronismo más duro.

Hay temas conflictivos como la emergencia por discapacidad, el endeudamiento familiar, la inviolabilidad de la propiedad privada y el proyecto de Defensa de la Soberanía que incluye el polémico Consejo de Seguridad Nacional.

Mantener la vigencia del DNU 70 fue producto de una ardua negociación del jefe de Gabinete, Diego Santilli, con los gobernadores, pero también de la decisión de los aliados del PRO y la UCR, que vieron en esa movida de la oposición un grave riesgo para la estabilidad de la administración mileista.

Lo que pueda ocurrir el miércoles en Diputados es con final abierto. No se sabe aún qué concesiones terminará haciendo la Casa Rosada para sacar ese amplio paquete de leyes.

Lo que está claro es la intención del presidente de tener definido en las próximas dos semanas los votos necesarios en el Senado para la suspensión de las PASO.

Santilli apura las negociaciones con los gobernadores, pero está seguro de obtener los votos en la cámara alta.

Tanto Milei como Santilli, necesitan en estos días la firma colaboración de la senadora Patricia Bullrich, quien se había manifestado a favor de mantener las PASO.

Milei habló cara a cara con Bullrich. Le pidió ese favor. No quiere que la defraude porque, en definitiva, piensa en ella para compañera de fórmula por la reelección, más allá de los proyectos de la senadora ante un eventual fracaso del gobierno nacional.

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Según cálculos de la Casa Rosada, estaría asegurado, para bajar las PASO, el respaldo de 16 de los 23 gobernadores, más el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. 17 en total.

En ellos estaría el apoyo de los gobernadores de Córdoba, Martín Llaryora, y de Santa Fe, Máximiliano Pullaro.

Pero estos mandatarios exigen las mismas garantías que otros colegas le reclaman a Milei. Que haya más fondos a las provincias y obras de infraestructura, baja de impuestos que distorsionan la inversión y que los Menem (Martín y Lule) se dejen de armar candidatos a sus espaldas para las elecciones del año próximo.

Hoy los Menem, sobre todo Martín, se parecen mucho al enemigo público número uno para los gobernadores y ven la mano de Karina Milei detrás de todo.

Para muchos mandatarios, la oportunidad de lograr promesas verdaderas de la Casa Rosada, es ahora o nunca, y varios esperarán hasta último momento porque consideran que cuánto más ansioso esté el gobierno nacional por las PASO, mayor beneficio sacarán.

Por las dudas, Santilli, el principal negociador de Balcarce 50, salió a apurar a los gobernadores con un tono inusual, hasta ahora, frente a las dudas que instalan sobre los votos necesarios para bajar las PASO.

“Los que deberían estar preocupados son los gobernadores si el kirchnerismo vuelve y gana Kicillof”, dijo Santilli antes de participar en un foro, junto a diez mandatarios provinciales, en el Consejo Federal de Inversiones.

En ese escenario, hubo claro mensaje al Poder Ejecutivo, sobre el respaldo que dan las provincias a la aplicación total ley de Financiamiento Universitario, frente a la decisión del gobierno nacional de no cumplir con esa norma ni con los fallos judiciales.

La quinta marcha en defensa de la universidad pública y la ley de financiamiento terminó desvirtuada por los violentos de siempre, más allá de qué lado están y si hubo o no infiltrados.

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Está claro que la violencia silenció al reclamo, pero este se mantiene y el gobierno está dispuesto a resistir todo lo que pueda la total aplicación de la ley, no importa el costo que tenga que pagar.

En el medio de todo aparece un kirchnerismo/peronismo cada vez más dividido, que suele morder el polvo de la derrota en el Congreso y que no da signos de recomposición como lo demostraron los recuerdos por el 17 de Octubre, Día de la Lealtad.

El gobernador Axel Kicillof estuvo en La Matanza con el peronismo bonaerense, intendentes y sindicalistas. Máximo Kirchner se fue al Chaco para mostrarse con Jorge Capitanich y La Cámpora dio su respaldo a Cristina Kirchner frente a su prisión domiciliaria de San José 1111.

Siempre resulta curioso ver a Cristina aferrarse a los símbolos del peronismo, teniendo en cuenta lo que siempre trascendió de su opinión sobre el escudo, la marcha y hasta la figura de Juan Perón.

En ese marco, habrá cumbre con Kicillof, Máximo, Sergio Massa y los jefes de los bloques del Senado, José Mayans, y de diputados, Germán Martínez, entre otros, para analizar el futuro de las PASO y como los puede afectar, si Milei logra la suspensión de esas elecciones primarias.

La figura de Cristina sigue dividiendo las aguas, pero la expresidenta mantiene activo al kirchnerismo, no solo frente a su domicilio.

Su hijo Máximo y la ex intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, son los encargados de mantener la llama encendida, con el discurso de la proscripción y el pedido de “Cristina Libre”.

El enfrentamiento con Kicillof y una buena parte del peronismo bonaerense es visible. Si no es Cristina, que sea un bendecido por la expresidenta, pero nunca el gobernador. Ese es el mensaje que sale del núcleo duro.

La polarización sigue siendo un buen negocio para Milei, quien ahora subió al ring a Kicillof, como lo demuestran las constantes críticas que suma, también, del ministro de Economía, Luis Caputo.

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Pero Caputo no solo tiene enemigos en la oposición sino dentro del mismo gobierno, que cuestionan la efectividad de su política, sobre todo en la microeconomía, por la falta de soluciones para los sectores que reclaman mayor empleo y mejores salarios para poner volcarlos al pago de servicios y al consumo.

Son los sectores que muestran, en las encuestas, un importante grado de insatisfacción y de desencanto con la gestión presidencial.

Milei, que enfurece cuando le hablan de esos sondeos de opinión, tiene que salir a respaldar a su ministro y envíar mensajes que no solo van a la oposición, sino al seno libertario.

A veces, las promesas cumplidas no suelen ser el fuerte del oficialismo. El empleo registrado no creció, sino que retrocedió, los jubilados padecen cada vez más, los mejores 18 meses de la Argentina no aparecen en el horizonte, como tampoco la inflación minorista que empiece con cero.

Es más, la mayorista que en julio llegó al 0,8% y llevó a Milei en pensar un espectáculo musical para festejar, en septiembre trepó al 3,2%.

De todas formas, Milei está convencido de que no hay serios problemas en el país, como lo sostuvo desde los Estados Unidos y está aferrado a la reelección para que las mejoras se sientan en 2028.

Sabe que Donald Trump, que enfrentará el 3 de noviembre un serio examen con las elecciones de medio término, siempre estará para ayudarlo.

Esta semana que comienza llegarán dos enviados de Trump como le anunció el secretario de Estado, Marco Rubio, durante una conversación telefónica.

Vendrán para hablar de inversiones. Las mismas que espera el gobierno argentino desde hace tiempo. Y las que quiere Washington para afianzar sus intereses en el país./TN

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