Alerta Mundial 2026: aumenta la ludopatía en jóvenes y adolescentes al amparo de las apuestas deportivas online

Alerta Mundial 2026: aumenta la ludopatía en jóvenes y adolescentes al amparo de las apuestas deportivas online
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«Los chicos ya no disfrutan del fútbol: viven pendientes de si es gol, palo, tarjeta amarilla, roja o un penal, para ver cuánto ganan. Se está destruyendo incluso la cultura deportiva de los campeones del mundo. La camiseta de fútbol, que debiera inspirar a los niños, se convierte en una publicidad como si fuera —porque lo es— de una droga; legal o ilegal, destruye igual».

Esto dijo el 1 de octubre pasado en el Senado el presbítero Munir Bracco, vocero del arzobispado de Córdoba, en el marco del debate por la ley de prevención de la ludopatía y regulación de apuestas en línea que obtuvo media sanción en Diputados y sigue esperando tratamiento en la Cámara Alta. Ocho meses más tarde, y a tres días del inicio del Mundial, el impacto de las apuestas deportivas online sobre las vidas de jóvenes, adolescentes y hasta niños es cada vez más grave.

Un extenso estudio del Observatorio Humanitario de Cruz Roja Argentina sobre 11 mil estudiantes secundarios de 16 provincias, publicado en diciembre de 2025, asegura que 6 de cada 10 están expuestos a las apuestas, y que el 16% apostó alguna vez. De ellos, el 83% apuesta desde el celular. La mitad recibió ayuda de un adulto para ingresar a las plataformas.

Por otra parte, un estudio de la Asociación de Loterías, Quinielas y Casinos Estatales (ALEA) de 2024 sostiene que el 30 por ciento de los adolescentes encuestados ya habían apostado, aun cuando es una actividad prohibida para menores de edad. En las organizaciones de acompañamiento a ludópatas cuentan que 8 de cada diez personas que llegan son mamás de jóvenes, y que registran casos de chicos de hasta once años con problemas de adicción y deudas.

“No hay punto de comparación con el Mundial pasado”, asegura Bracco. «El torneo no comenzó, el ‘fervor futbolero’ no se percibe como en otros años, pero las apuestas ya están a la orden del día; el crecimiento es exponencial. No hay dudas que el Mundial va a empeorar la situación, por eso hay tanta publicidad que provoca, seduce y engaña», sostiene. Y pregunta: «¿La falta de entusiasmo con el Mundial tendrá algo que ver con las apuestas que han prostituido el deporte? ¿Será que el entusiasmo está más en la ‘timba’ y menos en ‘la celeste y blanca’?”

Los investigadores Juan Bautista Branz y Diego Murzi (UNSAM – CONICET) apoyan esta idea: «Las apuestas, con la posibilidad de competir en tiempo real, trastocan en buena medida esas formas tradicionales de observar y relacionarse con un partido o evento para los espectadores, ya que introducen un elemento de cálculo y de eventual beneficio personal», dicen en su artículo «Apuestas deportivas online y jóvenes en Argentina: entre la sociabilidad, el dinero y el riesgo», publicado en 2024 .

Según un estudio publicado por Unicef en marzo de 2025, 8 de cada 10 adolescentes y jóvenes accedieron o conocen a alguien que ha ingresado a páginas o apps de apuestas online en el último año; más de la mitad de los que han apostado lo hacen para ganar dinero, y es un tema que pocos conversan en sus casas. Identifica que la edad de inicio está asociada a la apertura de billeteras virtuales, que actualmente ocurre en torno a los 13 años, y que dentro de quienes apuestan hay una mayor presencia y frecuencia entre varones.

“El hecho de que áreas cerebrales críticas no estén aún desarrolladas hace que la población adolescente sea más vulnerable a los efectos negativos de la exposición al juego, donde el juego compulsivo puede desencadenar problemas de largo plazo en la salud mental y el funcionamiento social del individuo”, sostiene la neurocientífica Betina González (CONICET).

En ese contexto, el Gobierno presentó el 26 de mayo otro proyecto de ley que solo persigue los casinos y casas de apuestas ilegales, y autoriza la publicidad de casas de apuestas en línea.

Mientras tanto, una de las grandes compañías de apuestas online a nivel global, Stake, obtuvo el 18 de mayo licencia para operar legalmente en la Argentina. Esta empresa declara que procesa más de 100 millones de accesos por mes, y más de 100.000 millones de jugadas anuales. Entre sus embajadores se encuentra Sergio «Kun» Agüero.

El 28 de abril, otra de las más grandes, Betano, firmó contrato con la AFA para ser el sponsor oficial de la Selección Argentina de Fútbol en esta Copa del Mundo. El título de su campaña principal es “Confiá”.

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Nadie regula nada
“Esto está cada vez peor”, asegura Laura, la tesorera de Jug-Anon, la organización que nuclea —con anonimato obligatorio— a familiares y allegados a personas que sufren adicción al juego. “Cada vez llegan más papás y mamás de adolescentes a los grupos. Hemos acompañado hasta el caso de una familia con un chico de 15 años que intentó suicidarse”.

En las organizaciones que luchan contra la ludopatía se dice que hoy todo el mundo tiene el casino en el bolsillo. “Mi marido era jugador de ruleta y en nuestra época no teníamos este problema; se tenía que ir al casino o al barquito o a los bingos”, recuerda Laura. “Yo perdí dos panaderías y dos autos, pero siempre pensé que era mala suerte. Me enteré de que era jugador cuando desapareció por un mes”, cuenta. Y enfatiza: “Hoy con el juego online lo tenés en la mano, entonces es más difícil. Si él tiene el deseo de jugar, le vamos a bloquear un teléfono y va a ir a buscar otro o va a buscar la computadora. Y hoy hay muchos casinos y cajeros clandestinos, no sé, nadie regula nada”, remarca. “Para cuando los papás se enteran, los chicos ya están enterrados en deudas y se quieren matar”.

“Los niños y jóvenes tienen una fuerte identificación con los futbolistas; sus ídolos abren la puerta, los invitan a apostar”, subraya la diputada Mónica Frade (Coalición Cívica), impulsora del proyecto de ley antiludopatía que logró la media sanción en 2024. “El Mundial potencia esto. No advierto que el Gobierno tenga interés en desincentivar las apuestas online, su proyecto reafirma la continuidad del estímulo a las apuestas. Ni el Poder Ejecutivo, ni los clubes, ni los ídolos populares sacrifican recaudación en pos de la salud mental de los argentinos”.

La publicidad en el fútbol, el punto en disputa en los proyectos de ley
El proyecto presentado por el Poder Ejecutivo se tratará en las próximas semanas en las comisiones de Legislación General, Salud y Justicia y Asuntos Penales, encabezadas por las senadoras oficialistas Nadia Márquez, Ivanna Arrascaeta y el senador Gonzalo Guzmán Coraita. Contrasta con el que la Coalición Cívica empuja desde 2024. El diputado Maximiliano Ferraro (CC) posteó en X: «El Gobierno manda un proyecto de ley con el título de ‘prevención de la ludopatía’, pero lo único que hace es proteger el negocio del juego en línea. Sólo persiguen y sancionan el juego ilegal. Parece que la única adicción que preocupa es la de quien se gasta la plata fuera del negocio habilitado por el Estado».

El proyecto presentado por Ferraro y Frade, en cambio, propone prohibir por completo todo tipo de publicidad, incluyendo auspicios y nombres de estadios o torneos, y controlar el acceso de menores a las plataformas de apuestas, con implementación de verificación biométrica y restricción a medios de pago. También busca crear un Registro Nacional de Autoexclusión para que personas con conductas problemáticas puedan bloquearse voluntariamente de todas las plataformas.Si el Senado no lo trata antes del fin del período de sesiones ordinarias, perderá estado parlamentario.

Hoy nueve clubes de fútbol de Primera División llevan el nombre de una casa de apuestas en sus camisetas: Boca, River, Racing, Independiente, San Lorenzo, Rosario Central, Newell’s, Argentinos Juniors e Independiente Rivadavia. Para dar una idea, Boca cobra 7,5 millones de dólares por año por llevar a Betsson en su camiseta.

La gran excepción es Vélez Sársfield, que en 2023 rescindió el contrato con Bplay porque «en un grupo de socios generaba ruido tener una casa de apuestas en el pecho de la camiseta, ya que Vélez es un club con valores históricos ligados al barrio, la familia y la comunidad”. Es paradójico, porque Vélez es el club que trajo las apuestas a las canchas: firmó con Bplay en 2021, el mismo año que Bracco señala como comienzo de las alertas, en plena pandemia.

La misma Selección argentina fue auspiciada por Bplay y Betwarrior, y acaba de firmar el sponsoreo de Betano, la plataforma de apuestas de la empresa griega Kaizen Gaming. Muchos de sus jugadores —el caso más notorio es el de Emiliano «Dibu» Martínez— también publicitan las plataformas de apuestas.

En Argentina operan actualmente seis empresas con licencia provincial y dominio .bet.ar: Betsson, Codere, Betano, Bplay, Bet365 y BetWarrior. Todas son de capital extranjero excepto Bplay, que pertenece al grupo argentino Boldt. A fines de 2025 se estimaban cerca de 4,6 millones de apostadores online activos en el país y unos 1.570 millones de dólares en ingresos del segmento online, dentro de un mercado total de juego estimado en 6.400 millones de dólares, con proyección a 7.400 millones hacia 2030. Solo CABA concentra más de 500.000 jugadores activos y genera ingresos del juego online superiores a 200 millones de dólares anuales, según estimaciones del sector.

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“El año pasado, en el Senado, la gente de AFA dijo que si se quitaba el sponsor de apuestas, los clubes se desfinanciarían y no iban a poder ejercer su rol social. Una barbaridad”, lamenta Munir Bracco. “Los chicos te dicen ‘vemos a un campeón del mundo incentivando a apostar, y es muy difícil salirse de ahí’. Los que invierten fortunas en hacer este tipo de publicidades saben bien que les redunda en beneficio económico a costa de destruir vidas, historias y familias. ¡Vamos a tener una generación de ludópatas!”.

Bracco señala que “no hay voluntad política” para regular esta publicidad, ni controles más estrictos a las plataformas. “Que los legisladores sufren presiones no lo decimos nosotros, lo dicen ellos. Sería lindo preguntarles: Con la mano en el corazón, ¿por qué no dan tratamiento a esta ley, que ya tiene media sanción? ¿Qué te impide hacerlo sabiendo que esto atenta contra la vida, la libertad, los bienes? ¿Y si un hijo, sobrino, nieto tuyo cae en esta adicción, qué les dirías?”. Concluye: “Si alguien es capaz de guardar en sus bolsillos el dinero del medicamento no comprado por un jubilado, el de una familia que quedó en la calle porque perdió la vivienda apostando, el de un pibe que se quitó la vida, es porque no le importa nada más que el dinero.”

La adicción a las apuestas online, otra secuela de la pandemia
Bracco relata que el arzobispado comenzó a prestar atención al aumento de esta problemática en 2021, en plena pandemia de COVID-19. Los testimonios de familiares de ludópatas en recuperación coinciden: fue un punto de quiebre, ya que el aislamiento y la vida a través de las pantallas dispararon las estadísticas de juego. Ese mismo año, Bplay desembarcó en la camiseta de Vélez Sarsfield.

“Mi hijo llegó a perder un auto y tener el sueldo embargado”, cuenta Marisol, madre de un ludópata en recuperación. “Empezó durante la pandemia, con tantas horas de encierro, sumado a trabajar cien por ciento online, y con la facilidad de las apuestas online. Jugaba desde el celu, sacando créditos en todo tipo de billeteras y bancos. No podía parar de apostar, y perdía todo. Los prestamistas llamaban a toda hora para cobrarle; no sólo a él y la familia, sino a todo contacto que estuviera relacionado a él. También en su trabajo”.

«La disrupción de la esfera social inducida por el aislamiento obligatorio supuso un estrés psicológico que inclinó la balanza hacia la expresión de estas conductas adictivas y sus comorbilidades asociadas como depresión, ansiedad, trastornos del ánimo, y viceversa”, destaca Betina González. Define a la adicción como un “trastorno cerebral crónico caracterizado por la búsqueda compulsiva de estímulos gratificantes”.

De la mano de esos fenómenos, en 2022 el juego online se legalizó en la mayoría de las provincias argentinas, como parte de una ola global. Entre 2021 y 2023, la agencia Betsson invirtió más de 6265 millones de pesos en publicidad, según registra un informe de la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires.

En 2023, la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (SEDRONAR) comenzó a investigar el alcance de la ludopatía en el “Estudio sobre consumos y prácticas de cuidado en población universitaria”, llevado adelante por el Observatorio Argentino de Drogas (OAD). Halló que el 23,3% de los estudiantes encuestados había apostado dinero al menos una vez en el último año. De ellos, uno de cada cinco dijo estar «preocupado» por su manera de apostar.

Perder la heladera no es la muerte: el costo de la ludopatía
Solange vive en San Miguel de Tucumán. Su hijo, Juan, comenzó a apostar hacia el final del secundario. Al principio era una travesura. Empezó a sacarle pequeñas sumas a su familia, pero pasó inadvertido: “Pensábamos que habíamos dejado la plata en otra cartera”, cuenta Solange. «Juan siempre había sido responsable, nunca lo tuvimos que despertar para que vaya al colegio». Hasta que empezó a endeudarse con compañeros de trabajo y falsificó documentación de la empresa. “No fue a la cárcel porque tiene un dios aparte”, dice ahora Solange.

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La familia se hizo cargo de la deuda. “Mi marido nunca quiso decirme cuánto era”, cuenta Solange, pero grafica que tardaron tres años en pagarla. Unos años después, su hijo volvió a jugar.

“Cuando vos llegás a los grupos, te dicen que esto tiene tres terminales: la locura, la cárcel o la muerte. Te asustás, pero es así”, dice. Juan llegó a vender los muebles, la heladera y el aire acondicionado para apostar, hasta que se internó durante un mes para tratar su adicción. Después volvió a trabajar, pero vive en una casa sin nada, y no puede manejar su propio dinero. «Pasó un calor terrible en verano» cuenta su mamá. «Sus amigos cobran su sueldo por él, pagan el alquiler y le ponen algo en una billetera virtual para que se maneje. Pero lo controlan porque lo quieren».

Branz y Murzi señalan que más del 90% de sus entrevistados comenzó a apostar porque lo introdujo un amigo. Los autores destacan también que las apuestas son percibidas como una actividad que promete recompensar con dinero un «saber» sobre deportes en un país con alto consumo de espectáculos deportivos.

El artículo documenta además la figura del «cajero»: el mayor de edad que formaliza la apuesta online en nombre del menor ante la prohibición que pesa sobre quienes no han alcanzado los 18 años. En el relato de Solange surge un rol parecido: el del padre de un amigo de Juan que le prestaba dinero sin avisarle a su familia, y luego le cobraba intereses.

Mónica Frade no se olvida del relato de una jugadora: “En grupos de autoayuda le habían planteado que no podía tocar dinero, celular, tarjetas. Se había jugado el dinero que tenía para comprarle zapatillas a una de sus hijas. Llorando me lo contó”, recuerda.

Munir Bracco enumera: “Niños que roban a sus padres, jubilados que gastan su sueldo entero, adolescentes que delinquen para seguir apostando, familias vulnerables que ponen todo lo que tienen porque les dicen que apostando se van a salvar”. Lo que más lo marcó fue acompañar a quienes velaban a hijos que se quitaron la vida agobiados por las deudas y las amenazas. “No nos los contaron, estuvimos ahí”, remarca.

Cuchillo de palo: deportistas entrampados en las apuestas
Nadie está exento de los problemas con el juego. Jonatan Gómez, mediocampista de Sarmiento de Junín con pasado en Rosario Central, comenzó a apostar en una plataforma clandestina llamada Lexus y acumuló una deuda de 50.000 dólares.

Los operadores lo amenazaron y extorsionaron para que firmara pagarés ante un escribano por 500.000 dólares, diez veces más. Lo apretaron durante las concentraciones del plantel y también en la casa de sus padres en Capitán Bermúdez, y lograron hasta embargarle su casa.

Distinto es el caso del tenista Nicolás Kicker, quien fue ya no sujeto sino objeto de apuestas. En 2015 había llegado al puesto 70 del ranking ATP. Un hombre lo contactó por Facebook y le ofreció auspiciarlo; poco después reveló que era parte de un grupo de apostadores, y le ofreció mucho dinero por dejarse ganar un partido. Lo rechazó varias veces, hasta que cambió de idea.

«Me agarraron en un punto muy vulnerable y decidí aceptar», declaró Kicker ante comisiones de Diputados. Contó lo difícil que fue para él jugar para perder. Se abrió una investigación que duró tres años y le valió una suspensión por casi otros tres; en la práctica, truncó su ascendente carrera. «El camino fácil salió mal», cerró ante los legisladores, muy conmovido.

Desde Jug-Anon, Laura remarca que las pérdidas económicas son lo menos grave en los cuadros que entrelazan ludopatía e ilegalidad. “Más allá de perder dinero, estos chicos pierden tiempo de estar con sus amigos, de estudiar, de estar con la familia, de disfrutar, se pierden cumpleaños, fiestas. Caen en angustia, ansiedad, depresión. Eso es más importante que lo que pierden de plata, porque la plata se recupera”.

Dónde pedir ayuda

Programa de Prevención y Asistencia al Juego Compulsivo de PBA, 24 hs 0800-4444000
Jugadores Anónimos – Grupos de Autoayuda
(11) 4328-0019
Línea de Vida de Jugadores Anónimos (24 hs)
(11) 15-4412-6745
info@jugadoresanonimos.org.ar
www.jugadoresanonimos.org.ar

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