Delcy Rodríguez juró como nueva presidenta: «Vengo con dolor por el secuestro de dos héroes que tenemos de rehenes en Estados Unidos»
La asunción de Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela abrió una nueva etapa de incertidumbre política, atravesada por la presión internacional, después de la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, en Caracas por fuerzas estadounidenses. Así lo designó el Tribunal Supremo de Justicia, que declaró la “ausencia forzada” del mandatario y la habilitó a ejercer por un período inicial de 90 días, con posibilidad de prórroga.
Así, la medida contó con el respaldo explícito de las Fuerzas Armadas y de la Asamblea Nacional, encabezada por Jorge Rodríguez, hermano de la nueva presidenta encargada y una de las figuras clave del oficialismo. Durante una sesión especial del Parlamento, se formalizó el traspaso de poder que inició un nuevo período legislativo con una amplia mayoría chavista: 256 de los 285 diputados presentes pertenecen al bloque oficialista.
Durante el acto, Delcy Rodríguez habló de un escenario “doloroso y excepcional”. Allí, en su primer discurso, se refirió a Maduro y a Flores como “rehenes” de Estados Unidos y calificó su detención como el resultado de una operación militar extranjera. La captura, sostuvo, afecta al liderazgo político y representa una agresión a la soberanía venezolana.

La mandataria provisional, pese a ese tono inicial, mostró un giro discursivo hacia Washington. En medio de las advertencias del presidente Donald Trump, que exige cooperación bajo amenaza de “consecuencias significativas”, dejó abierta la puerta a un canal de diálogo con Estados Unidos, con el objetivo de evitar una escalada mayor del conflicto.
Al mismo tiempo, remarcó que su gestión buscará garantizar la estabilidad institucional y la continuidad del proyecto chavista, en un contexto de alta tensión política y diplomática. También subrayó la responsabilidad histórica de conducir al país en un momento que definió como “crítico”, con impacto tanto interno como regional.
Cuál es la situación actual Nicolás Maduro y Cilia Flores en Estados Unidos
El presidente depuesto de Venezuela y su esposa atraviesan su primer tramo de detención en Estados Unidos bajo un esquema de máxima seguridad y fuerte exposición política. Ambos fueron capturados el 3 de enero en Caracas por fuerzas especiales estadounidenses y trasladados de inmediato a Nueva York, donde quedaron bajo custodia federal.
Según informaron fuentes locales, permanecen alojados en el Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn, una prisión utilizada para detenidos de alto perfil y causas sensibles. Allí se aplican protocolos de custodia reforzada, con controles estrictos de comunicación y movimientos limitados, mientras avanza el proceso judicial.
Al momento, la causa se tramita en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, una jurisdicción clave para casos de narcotráfico internacional. En su primera comparecencia ante el juez Alvin K. Hellerstein, Maduro y Flores se declararon «no culpables» y denunciaron que fueron sacados por la fuerza de Venezuela. El magistrado fijó una nueva audiencia para el 17 de marzo, que marcará el inicio formal de la etapa procesal más intensa.
El expediente incluye cuatro cargos federales contra Maduro: conspiración para cometer narcoterrorismo; conspiración para importar cocaína a Estados Unidos; posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos; y conspiración para poseer ese tipo de armas con fines criminales. Además, la acusación sostiene que el líder chavista encabezó durante años una estructura estatal dedicada al tráfico de drogas, conocida como el “Cártel de los Soles”.
Sin embargo, en el caso de Cilia, las imputaciones apuntan a tareas de apoyo logístico y financiero dentro de la misma estructura. Su situación judicial arrastra antecedentes: en 2017, dos de sus sobrinos fueron condenados en Nueva York por intentar ingresar cocaína al país, un episodio que ya la había colocado en el radar de la justicia estadounidense.
Ahora, la fiscal general Pam Bondi lidera la acusación y los cargos fueron presentados originalmente en 2020 y reactivados ahora por el gobierno de Donald Trump, que decidió avanzar con una estrategia judicial y política de alto impacto contra el chavismo. En la audiencia inicial, Maduro tomó la palabra y negó todos los cargos: “Soy inocente. No soy culpable. Soy un hombre decente”, afirmó ante el juez Hellerstein.
También insistió en que fue capturado en su casa de Caracas y sostuvo que sigue considerándose presidente de Venezuela, una declaración que fue traducida en tiempo real al inglés. Por el momento, ni Maduro ni Flores impugnaron formalmente su detención, aunque sus defensas anticiparon que cuestionarán la legalidad de la captura militar y la competencia de los tribunales estadounidenses. Otro eje central será el intento de plantear inmunidad por su condición de exjefe de Estado, un argumento que Washington rechaza tras la detención./Perfil

