Fracasaron las negociaciones: Estados Unidos no llegó a un acuerdo con Irán y se retiró de la reunión
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, anunció que su país se retira de las negociaciones por la paz y aseguró que tomaron esta dura decisión «porque Irán ha elegido no aceptar las exigencias» de su país tras la extensa jornada de debate en Pakistán. «Regresamos a Estados Unidos sin haber logrado alcanzar un acuerdo», enfatizó el norteamericano.
Tras un diálogo que se prolongó durante más de 15 horas en Islamabad, aún persisten diferencias significativas con el régimen de Teherán. Washington pretendía «ver una confirmación afirmativa de que Irán no buscará armas nucleares» para avanzar en la paz. Ante la falta de estas garantías, la delegación norteamericana abandonó el encuentro.
En paralelo a estas reuniones, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró: «Pase lo que pase, ganamos». En tanto, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó que su país «continuará luchando contra el régimen».
La sangrienta guerra se desató el 28 de enero tras un bombardeo conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán en el que murió el entonces líder supremo iraní, Ali Khamenei. Luego de feroces amenazas cruzadas entre uno y otro bando, hace apenas unos días que rige una tregua que prácticamente pende de un hilo.
El encuentro, que contó con la intervención del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, reunió a figuras clave de Estados Unidos e Irán. Por Washington encabezó la delegación el vicepresidente JD Vance, acompañado por el enviado especial para Medio Oriente, Steve Witkoff, y Jared Kushner.
Del lado iraní, en tanto, las negociaciones estuvieron lideradas por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, junto al canciller Abbas Araqchi. Cabe destacar que, antes de las negociaciones entre iraníes y estadounidenses, la delegación de Irán se reunió con sus pares pakistaníes.
Desde la Casa Blanca, por su parte, destacaron la reunión trilateral, ya que en ocasiones anteriores las negociaciones habían sido solamente entre Irán y Estados Unidos en salas separadas.
Donald Trump aseguró que Estados Unidos ya triunfó sobre Irán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió este sábado a las negociaciones actuales con la nación persa desde la Casa Blanca. «Pase lo que pase, ganamos», declaró el mandatario ante los periodistas presentes.
El jefe de Estado calificó como «muy profundas» las conversaciones que se desarrollan en Pakistán. Sin embargo, añadió sobre la situación militar: «Hemos derrotado totalmente a ese país. Así que veamos qué ocurre: tal vez lleguen a un acuerdo, tal vez no. No importa. Desde el punto de vista de Estados Unidos, ganamos».
Respecto a la encrucijada marítima, el líder republicano confirmó el despliegue de tecnología avanzada para asegurar el flujo de petróleo internacional. «Tenemos dragaminas desplegados. Estamos dragando el Estrecho (de Ormuz)», explicó el presidente, y asumió que Teherán podría tener «probablemente un par de minas en el agua» en esa vía fluvial.
Finalmente, el mandatario envió una advertencia hacia el gobierno de China para evitar su intervención en el conflicto. «China tendrá grandes problemas si envía armas a Irán», disparó el líder norteamericano. Washington intenta aislar militarmente al régimen de los ayatolás para forzar un acuerdo definitivo.
La guerra actual se enmarca dentro de una dinámica de larga data, pero que alcanzó un punto crítico tras la muerte de Khamenei. Este ataque desató una respuesta directa de Teherán, como así también la expansión del conflicto hacia distintos frentes.

Irán sostiene vínculos estratégicos con organizaciones como Hezbollah en Líbano, Hamás en Gaza y los rebeldes hutíes en Yemen, lo que amplía el alcance del conflicto. Por su parte, Israel intensificó sus operaciones en territorio libanés en las últimas semanas, lo que generó nuevas tensiones en medio de una tregua parcial impulsada por Washington.
Antes del inicio del diálogo, ambas partes fijaron condiciones que evidencian la distancia entre sus posiciones. Irán exige el cese de las operaciones israelíes en Líbano, la liberación de activos congelados y garantías de no agresión, además de mantener su derecho a desarrollar energía nuclear.
Del otro lado, el gobierno de Donald Trump plantea como prioridades la eliminación del programa nuclear iraní, el desmantelamiento de su capacidad de misiles balísticos y la apertura del estratégico estrecho de Ormuz, clave para el comercio global de petróleo.
Desde Estados Unidos también exigen el fin del apoyo iraní a grupos armados en la región y cuestiona la represión interna del régimen, que según denuncias dejó miles de muertos en recientes protestas.
“Tenemos buenas intenciones, pero no confiamos”, afirmó Ghalibaf al arribar a Islamabad. De la vereda de enfrente, Vance advirtió: “Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, estamos listos; si intentan engañarnos, no seremos receptivos”.
Benjamín Netanyahu aseguró que «seguirá luchando contra el régimen terrorista de Irán»
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, emitió un mensaje en medio de las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán y reiteró que «seguirá luchando contra el régimen terrorista de Irán», mientras su nación permanezca bajo su liderazgo político.
En esa línea, durante la jornada, Israel atacó diversos objetivos del grupo Hezbollah en Líbano, a pesar de las conversaciones en curso dentro de Pakistán. Las Fuerzas de Defensa israelíes anunciaron haber golpeado 200 objetivos enemigos. Además, en estas últimas incursiones, murieron 10 personas, entre los que se encontraban 3 socorristas.
A través de un comunicado oficial en la red social X, el mandatario sostuvo: «Israel bajo mi liderazgo continuará luchando contra el régimen terrorista de Irán y sus proxies, a diferencia de Erdogan, quien los acomoda y masacró a sus propios ciudadanos kurdos», declaración que atenta contra los avances de fin del conflicto.
Mientras tanto, miles de manifestantes se congregaron en la plaza Habima de Tel Aviv para protestar contra la guerra y la gestión oficial. Según indicó el medio Haaretz, esta es la sexta semana de movilizaciones sociales consecutivas que exigen el cese de la operación militar conjunta contra Irán.
En Tel Aviv, los grupos civiles coreaban consignas que reflejan el cansancio social por el conflicto bélico: «Ocupar el sur del Líbano es una receta para el desastre». Además, los manifestantes afirmaron ante la prensa local: «No tendremos seguridad aquí hasta que hagamos la paz. Solo la paz traerá seguridad».
Una tregua frágil con demasiados frentes abiertos
El diálogo entre ambos países se da en el marco de un alto el fuego temporal de dos semanas, impulsado por Estados Unidos, aunque su cumplimiento es parcial. Irán insiste en que la tregua debe extenderse a todos los escenarios, mientras que Israel sostiene que no aplica a su ofensiva contra Hezbollah en Líbano.
En paralelo, el estrecho de Ormuz —por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial— sigue sin operar con normalidad, lo que mantiene en alerta a los mercados internacionales y agrega presión a las aciones. Además, como parte de la tregua, se mantiene supervisado por seguridad militar.
Esta decisión surge tras el compromiso de Donald Trump de suspender sus amenazas de ataque contra objetivos civiles iraníes si se rehabilitaba el tránsito en dicha vía fluvial.

El acuerdo responde a intensas gestiones diplomáticas de Pakistán y a la intervención directa de China: Pekín instó a Teherán a mostrar flexibilidad ante el riesgo de un colapso económico total por los daños en su infraestructura crítica. El nuevo líder supremo, el ayatollah Mojtaba Khamenei, dio el aval definitivo para la implementación de esta medida temporal.
El órgano de seguridad iraní aclaró que esta pausa no significa la conclusión definitiva de las hostilidades iniciadas el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel.
El comunicado oficial fue tajante sobre su postura defensiva: «Se subraya que esto no significa el fin de la guerra». Además, la cúpula militar advirtió: «Seguimos preparados para la acción, y si el enemigo comete el más mínimo error, responderemos con toda nuestra fuerza».
El operativo de seguridad en Islamabad refleja la magnitud del encuentro: accesos restringidos, fuerte presencia militar y la sede del Hotel Serena completamente blindada. Allí, las delegaciones intentarán avanzar en un acuerdo que, de concretarse, podría marcar un punto de inflexión en uno de los conflictos más peligrosos de la actualidad.
Sin embargo, el propio Sharif advirtió sobre las dificultades: “Se ha anunciado un alto el fuego temporal, pero ahora comienza la etapa más compleja: lograr una paz duradera y resolver cuestiones profundas mediante el diálogo”.
Teherán exige la salida de tropas extranjeras y compensaciones económicas
El plan de diez puntos propuesto por Irán contempla exigencias estructurales para Washington. La propuesta demanda la retirada de las fuerzas de combate estadounidenses de todas las bases en la región y el cese de las acciones militares contra grupos aliados a Irán. Asimismo, el texto solicita el levantamiento de todas las sanciones y el pago de una indemnización íntegra por los daños ocasionados.
Respecto al flujo marítimo, el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, garantizó la seguridad para los buques de carga. El funcionario explicó que «durante un período de dos semanas, será posible el paso seguro por el estrecho de Ormuz mediante la coordinación con las Fuerzas Armadas de Irán y teniendo debidamente en cuenta las limitaciones técnicas». Teherán no precisó si mantendrá la política de embargos contra navíos específicos.
La ambigüedad sobre el término «fuerzas de combate» genera dudas entre los Estados árabes del Golfo. El documento iraní no define si esta exigencia implica el desmantelamiento total de la red de bases instalada desde 1991. Una reducción de la presencia militar estadounidense podría alterar el equilibrio de seguridad regional y provocar el malestar de las monarquías vecinas afectadas por las semanas de guerra.

