A los 89 años, falleció Chico Novarro

A los 89 años, falleció Chico Novarro
Compartir en:

El cantante y compositor Chico Novarro, cuyo salto a la fama en el rubro de la música se dio a partir de su participación en el ciclo televisivo El Club del Clan durante la década del 60, falleció durante las últimas horas a los 89 años, según confirmó su hijo, el actor y autor Pablo Novak, a través de las redes sociales.

«Se fue mi papá, hermoso y amado», se despidió Novak en su cuenta de Twitter en un mensaje acompañado por una foto en blanco y negro de su padre, quien cosechó una muy prolífica carrera como solista, que incluyó cerca de 600 canciones, entre ellas las populares Algo contigo, Carta de un león a otro y Un sábado más, así como obras para shows de teatro y películas.

Además, desde su familia dieron a conocer un comunicado oficial, en el que expresaron su pesar por la noticia: «Recibimos los mensajes de afecto que nos acompañan en este triste momento. Agradecemos a la prensa y el público en general que nos concedan el espacio para atravesar el duelo en familia», agregaron Pablo y sus hermanas, Marcela y Carolina Mitnik y Julieta Novarro.

Justamente, fue Julieta la encargada de dar a conocer la causa del fallecimiento de su padre en charla con el programa Socios del Espectáculo, donde trascendió que Novarro era asmático y sufría de una insuficiencia respiratoria: «Siempre estuvo genial de la cabeza, pero el cuerpo ya no lo acompañaba. Todo lo fue debilitando», comentó.

Nacido en la ciudad de Santa Fe el 4 de septiembre de 1933 en el seno de una familia judía de inmigrantes rumanos, Bernardo Mitnik -tal su nombre real- se adentró desde muy chico en géneros musicales como el tango y el jazz con la influencia de su padre y de uno de sus hermanos, Samuel, y a los 14 años comenzó a trabajar en el rubro como baterista en el grupo Blue Star Jazz, junto al pianista Carmelo Taormina, y como cantor.

  Narcomenudeo: Secuestran marihuana en allanamientos en la Capital

Y aunque por mandato tuvo una etapa como empleado contable en Córdoba, pronto se volcó nuevamente a la música, y tras tomar la decisión se mudó a Buenos Aires en 1951, donde conformó una orquesta en los puestos de percusión y en contrabajo, aunque los idas y vueltas de contratos y viajes no le permitieron instalarse definitivamente en el ambiente porteño hasta 1960.

Entre tanto, Novarro integró varias agrupaciones como la orquesta cordobesa Montecarlo Jazz, la Orquesta Argentina de Jazz y la orquesta de Don Roy, por mencionar algunas, con las que tuvo la oportunidad de presentarse junto a músicos como Jorge Navarro, Santiago Giacobbe, Gato Barbieri y Rodolfo Alchourrón.

A partir de su traslado definitivo a Buenos Aires, el artista navegó no sólo el tango y el jazz sino otros géneros como el bolero, la cumbia y el pop, especialmente desde 1962, cuando fue fichado por la RCA Victor para formar parte del emblemático programa musical El Club del Clan (1962-1964), donde compartió pantalla con Palito Ortega, Violeta Rivas, Johnny Tedesco y Raúl Lavié, entre más; y donde adoptó el apodo que lo haría conocido de ahí en adelante por sugerencia del ecuatoriano Ricardo Mejía, creador del ciclo juvenil y directivo de la discográfica.

«Yo llevo la dispersión en la sangre», diría en entrevista con el diario Página 12 mucho después, en 2005, al recordar el estilo que lo marcó desde sus inicios, con algunas primeras composiciones propias en su trayectoria como El orangután, Un sombrero de paja y El camaleón, lanzadas unos pocos años antes de que se metiera de lleno en el tango y el bolero.

  Guillermo Francos se mostró optimista sobre la ley Bases "aunque tengamos un bloque minoritario"

Recién en 1969 editó su primer álbum, Música para mirar a Chico, en el que trabajó junto al pianista y compositor Mark Ribas -quien después estaría presente en casi todos sus pasos por el estudio-, y luego grabó discos como Punto y aparte (1969), Alegre y romántico (1972), Algo contigo (1976), El amor continúa (1978) y Por fin al tango (1981); en épocas en las que también colaboró en el proceso de composición con letristas y figuras de la escena como Eladia Blázquez, Héctor Stamponi, Rubén Juárez, Federico Silva y Amanda «Mandy» Velazco.

Bajo las etiquetas del bolero y las baladas Navarro fue uno de los primeros en introducir un lenguaje coloquial y cotidiano a los géneros, con ejemplos como las mencionadas Algo contigo y Un sábado más, Cuenta conmigo, Amnesia o Cómo; todas parte de un corpus de canciones que tuvieron una segunda vida gracias a las reversiones realizadas por colegas suyos como Sandro, Luis Salinas, Vicentico, Juan Carlos Baglietto, Andrés Calamaro, José José, Tito Rodríguez, Olga Guillot, Daniel Riolobos, Los Panchos y Nana Caymmi, entre otros.

Pero además de su principal experiencia artística como músico, Navarro también puso el pie en el terreno de la actuación, algo que ya había probado con su paso por El Club del Clan y que casi inmediatamente continuó en películas como El perseguidor, Nacidos para cantar y Viaje de una noche de verano, todas de 1965, y en las que apareció junto a Sergio Renán, Zulma Faiad, Tato Bores y Roberto Escalada.

  El INDEC difunde la inflación de abril y se espera un dígito

Hotel alojamiento (1966), ¡Esto es alegría! (1967) y otros títulos vinculados a Jorge Porcel y Alberto Olmedo, como Los caballeros de la cama redonda (1973), Los vampiros los prefieren gorditos (1974) y Así no hay cama que aguante (1980) también son parte de su escueta pero recordada filmografía.

Más cerca en el tiempo, Chico tuvo algunos roles menores más en el audiovisual, encarnando a Luis en la tira El sodero de mi vida (2001-2002, de eltrece) y a Ioshi en el filme «El amor menos pensado» (2018), de Juan Vera y con los protagónicos de Ricardo Darín y Mercedes Morán.

Durante su carrera, fue reconocido con dos diplomas al mérito de los Premios Konex, en 1985 como autor y compositor melódico y en 1995 como autor y compositor de pop y baladas; mientras que en 2014 recibió la mención de Ciudadano Ilustre de la Legislatura porteña.

En declaraciones inéditas que le ofreció a Télam en 2019, Navarro reflexionó sobre su extensísima carrera y su evolución como cantante, al considerar que «uno aprende cosas de la técnica, te ayuda a olvidarte de todo lo que te dijeron, y sale naturalmente»: «La voz es un reflejo del alma, y si uno está en paz con uno mismo, se nota en la voz», aseguró.

«Me siento reconocido por mucha gente, y para mí el reconocimiento de la gente es más importante que el de los premios», concluyó.

Télam

Compartir en:
WP Radio
WP Radio
OFFLINE LIVE