Keiko Fujimori ganó el balotaje en Perú por una mínima ventaja y será presidenta
Tras una paridad que mantuvo en vilo a toda la región, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) confirmó de manera oficial la victoria de Keiko Fujimori en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú. El escrutinio definitivo demandó un proceso de 22 días debido a la ajustada diferencia entre los candidatos y a las múltiples impugnaciones presentadas.
Un resultado milimétrico para quebrar la racha de «eterna finalista»
La líder de Fuerza Popular, de 51 años, alcanzó el 50,135% de los votos válidos (9.223.396 sufragios), logrando imponerse por un estrecho margen de apenas 49.600 votos sobre el postulante de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, quien cosechó el 49,865% (9.173.755 votos).
Con este triunfo, Fujimori logra acceder a la Jefatura de Estado por primera vez en su carrera política tras haber disputado y perdido cuatro balotajes consecutivos (2011, 2016 y 2021). «Cada vez estamos más cerca de iniciar un camino de orden y esperanza para todos los peruanos», celebró la mandataria electa a través de sus redes sociales, minutos después de consolidarse el reporte oficial.
La consagración llega envuelta en un clima de extrema polarización. La semana pasada, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) declaró infundadas todas las apelaciones de la agrupación de Sánchez, que pretendía anular más de 2.300 mesas de votación en el exterior —principalmente en Argentina y Estados Unidos— bajo denuncias de «clonación de resultados». Superadas las trabas legales, la hija del expresidente Alberto Fujimori recibirá sus credenciales el próximo 15 de julio y asumirá el mando el 28 del mismo mes, gobernando el país andino hasta el año 2031.
El regreso de un apellido que divide al pueblo peruano
El ascenso de Keiko marca el retorno formal del fujimorismo al poder, a más de dos décadas de la estrepitosa caída del régimen de su padre (1990-2000). Licenciada en Administración de Empresas por la Universidad de Boston y exprimera dama a los 19 años tras el divorcio de sus progenitores, la dirigente ha edificado una estructura partidaria con un piso electoral inquebrantable, pero que a la vez despierta un «antifujimorismo» visceral en millones de ciudadanos.
Esta campaña tuvo una particularidad inédita: fue la primera contienda electoral sin la presencia de su padre, fallecido en 2024. Ante la grave ola de criminalidad y extorsión que golpea a las principales ciudades peruanas —la mayor preocupación de la población según los sondeos—, la presidenta electa articuló su discurso bajo la promesa de restaurar el «orden» mediante mano dura.
«Con la fuerza que tuvo mi padre para derrotar a Sendero Luminoso y al MRTA vamos a acabar con los delincuentes», insistió Fujimori en sus últimos actos. Entre sus principales ejes de gestión para contener la crisis de seguridad pública, prometió desplegar de inmediato a las Fuerzas Armadas en las calles de los distritos más calientes del país y proceder con la expulsión masiva de ciudadanos extranjeros que cometan delitos en territorio peruano.

