Lula y Flávio Bolsonaro cruzaron acusaciones en el debate y llevaron a Milei a la campaña

Lula y Flávio Bolsonaro cruzaron acusaciones en el debate y llevaron a Milei a la campaña
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A menos de 48 horas del balotaje en Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro protagonizaron un tenso segundo debate en los estudios de TV Globo, en Río de Janeiro. Con las encuestas que anticipan una definición ajustada, al cierre de esta edición ambos candidatos intercambiaron acusaciones por la obra pública, el costo de vida y el rumbo económico del país. Javier Milei también se metió en la discusión: el modelo argentino apareció como referencia para discutir el ajuste y sus consecuencias sociales.

El debate comenzó 20 minutos más tarde de lo previsto, ante un auditorio colmado. Con las reglas presentadas por el moderador César Tralli, los candidatos abrieron la discusión con la infraestructura y las exportaciones, un eje que rápidamente derivó en un cruce sobre la capacidad de gestión de sus respectivos espacios políticos.

Con camisa blanca, corbata celeste y traje azul, Flávio Bolsonaro tomó la iniciativa y evitó dirigirse a Lula por su nombre. En cambio, se refirió a él como “el otro candidato” y puso sobre la mesa una cifra para cuestionar la gestión del oficialismo: “Hay 100.500 obras paralizadas. Brasil volvió a ser un gran cementerio de obras. Candidato, ¿cómo va a lograr entregarlas?”, preguntó.

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La postura de Lula
Lula rechazó las críticas y defendió el nivel de inversión en infraestructura de su gobierno. “Hicimos tres o cuatro veces más que el gobierno de ellos”, sostuvo.

Flávio insistió en que su eventual administración ampliaría la conectividad y planteó que trataría internet como parte de la infraestructura estratégica del país. Entre sus propuestas, mencionó la expansión del acceso a la red en aldeas indígenas y en las zonas rurales, con el argumento de que el sector agropecuario todavía tiene margen para crecer.

En distintos momentos del intercambio, Lula acusó a Flávio de repetir argumentos aprendidos de memoria y de no dominar los temas que abordaba. El senador, por su parte, buscó llevar la discusión al terreno económico y puso el foco en los precios de los alimentos y los servicios básicos, con el objetivo de capitalizar el malestar de los brasileños frente al costo de vida.

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Sin corbata y con la camisa blanca desabrochada en los primeros botones y un discurso más incisivo, Lula cuestionó a su adversario por su conocimiento de la realidad cotidiana y “para ustedes el pobre no vale nada”, apuntó y reclamó que Bolsonaro confundiera el programa Bolsa Familia con bolsa harina (farinha en portugués).

La mención a Milei y la Argentina
Milei, en el centro. La Argentina se convirtió en una referencia explícita cuando los candidatos discutieron el ajuste fiscal y el rumbo que debería adoptar Brasil. Lula le preguntó a Flávio si aplicaría un programa de ajuste similar al de Javier Milei y utilizó una imagen vinculada a la alimentación para cuestionar las consecuencias sociales del modelo argentino: “En la Argentina, hay gente que come carne de burro y vos querés un modelo igual”, lanzó.

Flávio respondió con una defensa del rumbo económico del presidente argentino. Sostuvo que Milei había asumido con una inflación del 211% y atribuyó la situación que recibió a la gestión de la izquierda. También prometió que, si llega al gobierno, ajustará las jubilaciones por encima de la inflación.

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El senador buscó establecer un paralelismo entre la situación argentina y la brasileña y afirmó que la izquierda gobernó durante 20 años en la Argentina y destruyó el país. De esa manera, intentó presentar el ajuste como una respuesta a los desequilibrios económicos heredados, mientras Lula buscó asociar ese camino con el deterioro de las condiciones de vida.

A horas de que el electorado brasileño acuda a las urnas para definir el balotaje de mañana, el escenario político atraviesa un clima de máxima tensión institucional y polarización dramática.

La última encuesta divulgada por el instituto Datafolha ubica al presidente Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, en un empate técnico absoluto con el 50% de intención de voto para cada.

Otras consultoras como Quaest han reflejado paridades estrechas similares esta semana, ubicando los sufragios totales en 45% para Bolsonaro y 44% para Lula, confirmando que el margen de error dejaría el desenlace de la contienda completamente abierto./Perfil

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